Gestionar las emociones:
un viaje hacia el interior

Gestionar las emociones no es domarlas, ni esconderlas bajo la alfombra. No es fingir que todo está bien cuando en realidad el corazón late a mil por hora y la mente repite una y otra vez: «esto no es para ti», “no puedes”. Gestionar las emociones es, ante todo, reconocerlas. Darles espacio. Escucharlas. Porque solo cuando las miramos de frente podemos decidir qué hacer con ellas.

Y esto requiere tiempo. Tiempo que a veces no tenemos, o que no queremos tener. Porque mirar hacia dentro duele. Duele encontrarse con esas partes que hemos dejado olvidadas, con los miedos que hemos disfrazado de excusas, con las inseguridades que hemos camuflado bajo capas de ocupaciones infinitas. Pero ahí están, latentes, influyendo en nuestras decisiones, en nuestras relaciones, en nuestra carrera profesional.

El primer paso:
aceptar que las emociones no son enemigas

Las emociones no son buenas ni malas. Son señales, como luces en un tablero de mandos. El miedo, la ansiedad, la frustración, incluso la ira, nos están diciendo algo. Y nuestra tarea no es apagar esas luces a golpe de negación o de distracción, sino entender qué nos quieren comunicar.

  • El miedo puede ser una alerta de que estamos ante algo importante para nosotros.
  • La frustración puede indicar que necesitamos cambiar algo en nuestra estrategia.
  • La tristeza puede ser una invitación a soltar lo que ya no nos sirve.

Pregúntate: ¿Qué emoción estoy sintiendo ahora? ¿Qué me está queriendo decir?

Gestionar emociones

El segundo paso:
crear un espacio seguro para transitarlas

Vivimos en un mundo que premia la productividad y la velocidad. Un mundo en el que parece que no hay lugar para parar, para sentir, para procesar. Pero las emociones no se gestionan corriendo. Se gestionan en la quietud, en la pausa, en ese momento en el que te sientas contigo mism@ y te preguntas: «¿Cómo estoy hoy?».

Aquí tienes algunas herramientas para crear ese espacio seguro:

  • Escribe: No hace falta que sea perfecto, ni siquiera coherente. Solo deja que las palabras fluyan. Con faltas de ortografía, sin puntos. Y, sobre todo, sin juicio.
  • Respira: Parece simple, pero una respiración consciente puede cambiar por completo tu estado emocional.
  • Muévete: El cuerpo y la mente están conectados. A veces, un paseo o un baile liberador pueden ser la mejor terapia.

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El tercer paso:
transformar la emoción en acción

Una vez que hemos reconocido y aceptado la emoción, llega el momento de decidir qué hacemos con ella. Porque gestionar no es solo sentir, es también actuar. Date permiso, date espacio. Para y piensa. Desde que sientes la emoción, si puedes, deja uno o dos días antes de actuar. Así podrás actuar desde un sitio consciente y con más calma.

  • Si sientes ansiedad por un proyecto nuevo, quizá necesites dividirlo en pasos más pequeños.
  • Si sientes frustración en tu trabajo, tal vez sea el momento de explorar qué cambios puedes hacer.
  • Si sientes tristeza por una etapa que termina, permítete despedirte y abrirte a lo nuevo.

Las emociones son energía en movimiento. Si las bloqueamos, se estancan. Si las dejamos fluir, nos guían hacia donde necesitamos ir.

El cuarto paso:
practicar la autocompasión

Gestionar las emociones no es un proceso lineal. Habrá días en los que te sentirás fuerte y otros en los que las emociones te desborden. Y está bien. No se trata de ser perfect@, se trata de ser human@.

Recuerda:
  • No te juzgues por sentir.
  • Celebra los pequeños avances.
  • Rodéate de personas que te permitan ser tal y como eres.

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Como mentora y coach, acompañó a personas como tú a conectar con sus emociones, entender qué les están diciendo y usarlas como motor para alcanzar sus objetivos profesionales.

Trabajamos junt@s para:
  • Identificar qué emociones están influyendo en tu carrera.
  • Transformar el miedo en acción y la frustración en oportunidades.
  • Crear un plan realista y alineado con tus valores.

No se trata de eliminar las emociones, sino de aprender a navegar con ellas. Porque cuando las gestionamos, dejamos de ser obstáculos y se convierten en aliadas.

Si quieres empezar este viaje, escríbeme y trabajaremos para que tu carrera profesional sea un reflejo de quién eres realmente.

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